El objetivo de la UE era reducir en un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2020. Hace dos años que ya se logró alcanzar esta meta porque, tal y como revela la web de la Comisión Europea, “en 2015, las emisiones de gases de efecto invernadero en la UE-28 disminuyeron un 22% con respecto a los niveles de 1990, lo que representa una reducción absoluta de 1 265 millones de toneladas de equivalentes de CO2”.

Con la vista puesta en 2030 y el propósito de llegar a una reducción del 40%, las principales iniciativas de la UE para reducir las emisiones de este tipo de gases incluyen desde medidas legislativas para apoyar el consumo procedente de fuentes de energía renovables, como el viento, la energía solar y la biomasa; hasta la mejora de la eficiencia energética de los edificios, equipos y electrodomésticos.

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España, sus empresas y la huella de carbono

Pese a que, en 2015, las emisiones de gases de efecto invernadero en la UE-28 disminuyeron un 22% con respecto a los niveles de 1990, no ocurría lo mismo en nuestro país. Según datos de Eurostat, en España, la cifra aumentaba en un 19%.

Si en el año 90 se emitían 293,4 millones de toneladas, quince años después el volumen no sólo no disminuyó, sino que se produjo un aumento, con el que se alcanzó un volumen de emisiones de 451,6. Afortunadamente, en la última década se produjo una lenta recuperación, llegando a los 350,4 millones de toneladas de gas.

Con estos resultados y todavía, a día de hoy, tenemos tres años por delante para reducir en un 20% esa cifra original de emisiones. Como responsable de un negocio, puedes colaborar activamente en la consecución de este objetivo, si:

  1. Mides el estado de tus emisiones. No lo dejes para mañana y busca en internet alguna de las calculadoras de huella de carbono empresas gratuitas.
  2. Reduces el uso de energía. Según SustainableBusinessToolkit, para la mayoría de las empresas, éste es el mayor contribuyente a su huella de carbono, a menudo representando hasta el 50% de la misma. Emplea bombillas de alta eficiencia energética, programa el apagado y desconexión automática de los equipos para evitar que se queden encendidos o en stand by y promueve políticas de trabajo flexibles, que reduzcan el número de horas de los empleados en las instalaciones.
  3. Disminuyes el consumo de combustible. Vehículos particulares, metro, bus, tranvía… existen formas más sostenibles de viajar entre el personal y fomentarlas es tu responsabilidad. Facilita el que los empleados puedan compartir vehículos y ofrece ventajas a quienes acudan al trabajo en bicicleta o caminando.
  4. Tus ejecutivos cogen menos aviones. Muchas veces no es necesario desplazarse si se puede organizar una videoconferencia.
  5. Apuestas por el abastecimiento sostenible. Tu cadena de suministro puede ser tu mayor ventaja o tu punto más débil. Úsala para posicionarte frente a tus competidores y proteger el medio ambiente adoptando principios sostenibles, como la compra de productos de etiqueta ecológica o el abastecimiento eminentemente local. Identifica y prioriza acciones en base a su impacto para la huella de carbono y la facilidad con la que este tipo de soluciones se puedan implementar.

Por último, para que la huella de carbono de las empresas españolas se reduzca y logremos que nuestro país se alinee con el resto de los de la UE en su objetivo de sostenibilidad, no te olvides de reciclar y llevar a cabo políticas de ajuste que minimicen la generación de desechos.