Estableciendo objetivos generales y específicos

Uno de los puntos principales sobre los que una empresa y su alta dirección debe recapacitar es el planteamiento de objetivos. Pero, ¿sabías que existen los objetivos generales y específicos

Objetivos generales y específicos: diferencias

Como hemos comentado, la alta dirección de una empresa debe plantearse los objetivos que quiere conseguir a corto, medio y largo plazo. Y es que, el planteamiento de objetivos es la mejor manera que tiene una empresa de saber si va por el buen camino o si, por el contrario, debe cambiar su plan de acción para poder encaminarse a la consecución de los mismos. Dicho de otra forma, la consecución de objetivos de toda índole, es el fin que debe perseguir una empresa. 

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Para que un objetivo se considere correcto, éste debe estar bien formulado, tiene que ser claro y conciso, realista y, por supuesto, medible. Estas son las características a tener en cuenta a la hora de formular objetivos

Pues bien, dentro del planteamiento de estos objetivos, podemos hacer una primera diferenciación: los objetivos generales y específicos. 

Se entiende por objetivo general a aquel que plantea la solución al problema global, es decir, el fin principal que se quiere perseguir en la empresa o en el departamento. Este tipo de objetivo responde a la necesidad principal del negocio por lo que su planteamiento será más genérico y englobará más temas. A la hora de formular este objetivo, se debe tener en cuenta que hay que sintetizar al máximo la idea que se quiere transmitir y que, por regla general, solo debe existir uno. 

Por su parte, los objetivos específicos hacen referencia a temas más concretos, a aquellos que hablan de cada una de las estrategias o acciones planteadas. En este caso, los objetivos deben ser más concretos y 100% medibles, además de estar encaminados, por una parte a dar solución a la acción planteada en concreto y, por otra, debe sumar para la consecución del objetivo general. Resumiendo, los objetivos específicos deben presentar los detalles de las metas globales que se persiguen en el proyecto e indicar el camino a seguir. En el caso de los objetivos específicos, pueden existir tantos como metas se tengan que alcanzar en cada proyecto o departamento. 

Con esto podemos ver que el objetivo general es como un paraguas que, a su vez, engloba todos los objetivos específicos. Es importante que ambos tengan relación para que puedan ir al unísono y encaminados a la consecución del objetivo general. Como podrás ver, los objetivos específicos van indicando el camino y las acciones a realizar siendo el resultado de la suma de cada uno de ellos, la consecución del objetivo general. Para ello, a la hora de formularse se pueden hacer respondiendo preguntas del tipo ¿qué hacer? ¿qué busco? 

objetivos generales y especificos 2

Pasos para establecer los objetivos generales y específicos

A la hora de establecer los objetivos hay que seguir una serie de pasos: 

  1. Pensar qué se quiere conseguir al final. Establecer dónde se quiere llegar es el primer paso para saber cómo hay que empezar a trabajar. Piensa a lo grande (pero con los pies en el suelo) y establece el estado ideal en el que te gustaría encontrarte en el largo plazo. 
  2. Pensar el objetivo general. Ahora que tienes claro qué quieres conseguir, hay que trasladar ese pensamiento en un objetivo general. Recuerda que debe ser real en tiempo y forma, así como medible para poder ir viendo su evolución. 
  3. Evalúa qué recursos tienes y los obstáculos que se pueden presentar. Esto te ayudará a ir marcando el camino poco a poco, es decir, a ir planteando objetivos específicos que, con su superación, te acerquen más al objetivo final. 

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