La gestión de equipos de trabajo no es una tarea sencilla, pero saber gestionarlos de forma eficiente puede resultar aún más complicado si no se conocen las claves de la nueva dirección de personas. Hoy día, en la era del trabajo del conocimiento, el mayor valor de las organizaciones reside en sus equipos. Es cada persona con su aportación individual quien empuja a la empresa hacia la consecución de sus metas, desde el cumplimiento de objetivos y en un ambiente colaborativo de responsabilidad conjunta.

Gestión de equipos

Los managers han de tener claro que:

  • Las personas son el activo más importante de la empresa: hacerlas crecer equivale a hacer crecer el negocio y garantizar su futuro.
  • Retener el talento es más importante aún que atraerlo: a diferencia de la corriente que imperaba hace un par de décadas, cuando se priorizaba el reclutamiento sobre el desarrollo de candidatos internos.
  • El salario emocional es el incentivo más valorado y la mejor recompensa, siempre que se entienda como complemento a un sueldo justo.

Flexibilidad y personalización son las claves de la nueva gestión de personas, que busca el compromiso y la responsabilidad conjunta de empleados y empresa. Si estás interesado en este tema, también te recomendamos la descarga de forma gratuita de nuestra guía sobre exportación:

 

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Gestión de equipos de trabajo: cómo llevarlo a la práctica

Los líderes y ejecutivos juegan un rol decisivo a la hora de alcanzar el éxito en la gestión de personas. Su preparación y experiencia son factores fundamentales, como también lo son los tres siguientes:

  • Conocimiento del sector.
  • Capacidad para saber establecer prioridades.
  • Habilidades sociales.

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Además, cuando se trata de conseguir el compromiso de las personas para que, desde la implicación e identificación con las metas empresariales, alcancen objetivos es importante:

  • Tener clara la visión y misión de la organización: y saber transmitirlas, con entusiasmo y precisión.
  • Conocer y aceptar los valores: los de la empresa y también los de todos los miembros del equipo. Es la vía más rápida y efectiva para motivar desde la comprensión mutua y para llamar a la responsabilidad individual que otorga esa autonomía tan anhelada por los trabajadores hoy día.
  • Comunicación al cuadrado:  la comunicación es fundamental, el feedback es vital y escuchar es una obligación, no una opción. Estar disponible también debe estar entre las prioridades ejecutivas.
  • Usar las fortalezas: detectar los puntos fuertes de cada miembro del equipo optimizará la planificación y ello tendrá sus efectos en el rendimiento. Hay que dar un paso más y buscar las fortalezas complementarias, para crear una unión indeleble y de éxito.
  • Reconocimiento: valoración y reconocimiento se encuentran entre los factores más influyentes de cara a medir la satisfacción laboral de las personas. Este tipo de incentivos no monetarios impactan muy positivamente en la motivación individual y, por tanto, también en la productividad.
  • Aplicarse en la selección de personal: escogiendo personas que contribuyan y aporten valor.
  • Desarrollar a los equipos: ayudando y haciendo crecer a cada persona. Probablemente, la pista decisiva para gestionar equipos de trabajo de forma eficiente.

Las metas que hay que plantearse a la hora de gestionar equipos de trabajo

Para perfeccionar el modo de gestionar equipos de trabajo es necesario plantearse unas metas. Hacia ellas se encaminarán los esfuerzos y el trabajo individual y de equipo. Los objetivos que planteen habrán de ser medidos y evaluados, porque sólo de esta forma se puede conocer si la empresa avanza en la dirección adecuada o si, por el contrario, es necesario intervenir, corrigiendo o apoyando, para minimizar las desviaciones que se hayan detectado.

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Entre los objetivos que hay que plantearse a la hora de gestionar equipos de trabajo se encuentran los siguientes:

  • Buenas comunicaciones entre equipos e individuos.
  • Aumento de la productividad y creatividad de los departamentos.
  • Consecución del nivel de motivación necesaria en los miembros del equipo para alcanzar los objetivos.
  • Establecimiento de un clima de cooperación y colaboración que permita resolver problemas cuando surjan.
  • Incremento de los niveles de satisfacción en el trabajo.
  • Fortalecimiento de vínculos y compromiso.
  • Asunción de responsabilidades, partiendo de cada individuo.
  • Clima de confianza y apoyo, respaldado por la transparencia en los procedimientos.
  • Creación de sinergias, dentro y fuera de la empresa.
  • Aprovechamiento máximo de la heterogeneidad.
  • Objetivos de trabajo claros y realistas.
  • Mejores políticas, que ganen en precisión y optimice resultados.

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