La globalización del comercio y el crecimiento de las empresas son una fuente de beneficios, pero no es oro todo lo que brilla. Cuantos más productos se mueven y mayor es el nivel de distribución y comercialización, aumentan la vulnerabilidad de las cadenas de suministro. La gestión de riesgos se convierte en un factor fundamental para realizar una gestión efectiva de la Supply Chain. Por ello, tener definida una política de riesgos puede hacer que una empresa sea más productiva que otra.

control de inventarios

Créditos fotográficos: istock annatodica

Pasos a seguir para una correcta gestión de riesgos

La mejor política de empresa a seguir para conseguir ese objetivo parte de identificar adecuadamente los factores de riesgo y gestionarlos para conseguir que su efecto sea el mínimo posible. Se podrían fijar cuatro pasos para alcanzar una gestión de riesgos apropiada:

  • Fase de identificación. Es el primer paso y, probablemente, el más importante. Hay que identificar los posibles escenarios de riesgo a los que se puede exponer la empresa.
  • Cuantificar los riesgos. Es la fase en la que se le ponen cifras concretas a los efectos que podrían tener dichos riesgos.
  • Tener un plan de respuesta. Definir un plan de acción para una respuesta efectiva con el fin de reducir e incluso llegar a eliminar los efectos de cualquier escenario de riesgo que pudiese presentarse.
  • Control y actualización del plan de gestión de riesgos. Los factores de riesgo no se mantienen constantes, lo que hace necesario tener información constante y fiable para poder ajustar, en caso de que sea necesario, el enfoque y alcance de los planes de actuación que se hayan desarrollado.

Por tanto, la gestión de riesgos no es cuestión de un solo proyecto puntual, sino que es un proceso que requiere continua revisión para conseguir que la Supply Chain se vea lo menos afectada posible.

 

Distintos tipos de riesgo a los que hacer frente

La gestión de riesgos, aunque necesaria, es complicada, ya que las fuentes de riesgo pueden ser varias, así que hay que contemplarlas todas, para conseguir una mayor efectividad ante los problemas.

En primer lugar, se pueden señalar aquellos que pueden considerarse factores internos, como los riesgos operacionales y los riesgos dentro de la cadena de suministro son, tal vez, aquellos sobre los que se puede tener un mayor control. El principal impedimento suele ser la falta de visibilidad y la falta de cooperación entre los miembros de la cadena.

Dentro de este tipo de riesgos ha de tenerse en cuenta el control de la calidad del producto desde la materia prima hasta el producto final, evitando así tardanzas y clientes insatisfechos.

Para solucionar algunos de los riesgos internos han de seguirse algunas pautas como:

  • Monitorizar el trabajo. Recoger datos y hacer un seguimiento de la evolución de todo el proceso para detectar las posibles desviaciones antes incluso de que se produzcan. Detectar un problema a tiempo es importante, para evitar que un pequeño problema se convierta en algo más costoso.
  • Estrechar vínculos con proveedores. Para cumplir con unos mínimos de calidad y con la exigencia de los clientes.
  • Tener información en tiempo real. Así se matan dos pájaros de un tiro: aumenta la capacidad de satisfacer las necesidades del cliente y reduce la posibilidad de un fallo o interrupción en la cadena de suministro.
  • Unificar datos. Los productos pasan por muchos lugares y manos, con lo que un pequeño error en los datos puede suponer un desastre para la cadena de suministro.
  • Implicar a los empleados. Cada trabajador deben ser conscientes de los riesgos, para poder colaborar en la resolución de los mismos.

Pero en un mundo globalizado, el principal problema son los riesgos más incontrolables, los riesgos externos como las fluctuaciones de moneda, los precios de combustible y energía, distintas legislaciones gubernamentales, la volatilidad del mercado, la confianza en proveedores u otros como los accidentes, los desastres naturales, el robo o el terrorismo.

Nadie es capaz de predecir el futuro, por eso para hacer frente a este tipo de riesgos lo mejor que se puede hacer es evaluar la sensibilidad a alguno o varios de estos escenarios y establecer un buen plan de contingencia.

 

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