Integración vertical hacia atrás: Ventajas y riesgos

La integración vertical hacia atrás es un proceso empresarial más frecuente de lo que uno se piensa. Este se da cuando una empresa crea pequeñas empresas que producen materiales que posteriormente emplea para la fabricación del producto final. Esto sirve para que la empresa principal cree un suministro estable de materiales y se asegure una calidad constante en el producto final. Un ejemplo puede ser una compañía de automóviles que, a su vez, posea una empresa de neumáticos, una de vidrios y otra de metal.

Con esto, la empresa se asegura no tener una rotura en los suministros de los productos que utiliza en su producto final y se asegura el abastecimiento por un precio razonable. Además, con esto, la empresa se protege en el caso que haya varios compradores que compitan por los mismos productos y las mismas cantidades.

Como ejemplo real proponemos a Apple, una empresa que prácticamente se encarga de la totalidad de los pasos a la hora de llevar a cabo sus productos, ya que ellos los diseñan, producen los componentes electrónicos, construyen y montan en sus fábricas los productos finales, los promociona y, por último, los distribuye.

 

Ventajas de la integración vertical hacia atrás

La integración vertical hacia atrás de una empresa es uno de los tipos de integración vertical que existen y, ¿cuáles son sus ventajas?

  • Ayuda a reducir los gastos de una empresa de producción desde el sector primario, así como a eliminar los márgenes que suelen pasar a manos de terceros.
  • Permite una mayor capacidad de negociación.
  • La integración vertical hacia atrás ofrece una continuidad del suministro de los productos necesarios, así como su calidad, lo que permite una ventaja frente a la competencia, así como un valor añadido frente a ellos.

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  • Al reducir la dependencia de terceros, se puede hacer un mejor planteamiento del trabajo y tener un mayor control de los procesos.
  • Es la propia empresa la que fija los precios por sí misma.
  • Al estar más cerca del consumidor final puede obtener información más valiosa sobre el mercado.
  • Ayuda a reducir los pasos intermedios como, por ejemplo, los derivados de la logística.
  • Reduce los gastos de las transacciones.
  • Además, obtiene un mayor margen, lo que conlleva una mayor rentabilidad del negocio.

 

Riesgos de la integración vertical hacia atrás

Además de todas las ventajas que pueda suponer esta integración vertical, al realizar esta práctica  también se corren diversos riesgos como:

  • Es más difícil adaptarse a los cambios, ya que esto significa reorientar todas las empresas de las que se dispone.
  • Se sufre una mayor exposición a las fluctuaciones al estar todo el tejido empresarial conectado.
  • Puede que se dé el caso de que la filial trabaje con precios de producción superiores a los de los proveedores externos.
  • Al tratarse de una asociación económica en la que un conjunto de empresas desarrolla una actividad final conjunta, la complejidad organizativa es mayor que la de una empresa mediana dedicada a una labor muy específica.
  • La capacidad de innovación, en estos casos, suele ser más complicada.
  • Por último, al tratarse de una empresa de gran tamaño, la afinidad de los trabajadores no suele ser tan alta como con las empresas de menor tamaño.

 

En definitiva, la integración vertical hacia atrás para una empresa sirve para reducir riesgos basados en la operación de un negocio, así como obtener una posición más dominante en el mercado frente a la competencia. Y, pese a que muchos opinan que este tipo de estrategia forma parte del pasado, el que una compañía como Apple deba su éxito, en parte, a este tipo de estrategia, demuestra que esa opinión está muy lejos de la realidad.

 

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