Los sectores de producción, o lo que es lo mismo, los sectores de actividad económica, establecen una clasificación de la economía en función del tipo de proceso productivo que lo caracteriza.

Cada país apuesta más firmemente por un u otro sector en función, entre otros factores clave, de los recursos propios y/o ajenos con los que cuenta, de sus posibilidades de crecimiento y expansión, y de sus preferencias a la hora de adoptar una estrategia de desarrollo concreta, caracterizando así su modelo productivo y, con ello, determinando en gran medida las políticas de gestión que deberá adoptar para alcanzar los objetivos económicos que se haya establecido.

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Como es de suponer, los distintos sectores de producción presentan grandes diferencias entre sí, especialmente en áreas clave y tan fundamentales como las de abastecimiento, suministro y logística, y por supuesto en los procesos y las actividades directamente implicadas en la producción. Es decir, la planificación y la gestión de la cadena de suministro en función de las necesidades y las especificidades propias de cada sector juegan un papel fundamental en su definición.

Diferencias entre sectores de producción

 

 

Sector primario, secundario y terciario: La evolución

La clasificación de la actividad económica en sectores de producción básicamente responde, como decíamos, a la consideración atenta de las especificidades que caracterizan los distintos tipos de procesos productivos, agrupados en función de semejanzas y afinidades. Se trata, por ende, de conceptos maleables, dinámicos y cambiantes que a lo largo de la historia han experimentado evoluciones y transformaciones de mayor o menor entidad a veces completamente dispares entre sí—, dando lugar al surgimiento de nuevos sectores productivos.

Indisolublemente unidos al afán por ofrecer respuestas eficientes y efectivas a las necesidades humanas, cada vez más complejas, el devenir de los sectores productivos ha evolucionado parejo a la imparable y progresivamente sostenida sofisticación de la vida. Un devenir fundamentalmente condicionado por el desarrollo de nuevas soluciones tecnológicas, que no solo han determinado el grado de eficiencia y eficacia de las respuestas ofrecidas a las nuevas necesidades que han ido surgiendo en las distintas etapas históricas, sino también las transformaciones y los avances de ciertas ramas de la actividad económica que, finalmente, han terminado por emanciparse de su sector originario y troncal, dando lugar a nuevos sectores productivos.

Clasificación de los sectores de producción

Tradicionalmente, y hasta hace escasas décadas, distinguíamos 3 sectores de producción y fabricación básicos. Una clasificación que a día de hoy, y al abrigo de la revolución de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información experimentada en los últimos lustros, ha sido ampliada estableciéndose, a día de hoy, hasta dos sectores productivos de nuevo cuño.

Sector primario, secundario y terciario

  • El sector primario o agropecuario: es el que, a partir de sus actividades, obtiene el producto directamente de los recursos naturales, transformándolo en materias primas no elaboradas destinadas principalmente a la producción industrial y al abastecimiento de determinados tipos de servicios. Este sector incluye la agricultura, la ganadería, la silvicultura, la caza y la pesca, pero no así la minería ni a la extracción de petróleo, las cuales se consideran parte del sector industrial. Se trata, por lo tanto, del sector de las fuentes primarias de recursos, que incluye tanto a los recursos naturales renovables como a los no renovables.
  • El sector secundario o industrial: comprende todas las actividades económicas de un país relacionadas con la extracción y la transformación industrial de materias primas en bienes o mercancías, que se utilizan tanto como base para la fabricación de nuevos productos como para abastecer directamente las necesidades del mercado, mediando en ello distribuidores y comerciantes o no, sobre todo a partir del surgimiento y la expansión del modelo de comercio B2C (Business-to-Consumer), al amparo de la revolución propiciada por las nuevas redes de comunicación e Internet, los cuales se adscriben ya al sector terciario. El sector secundario o industrial se divide, a su vez, en dos subsectores: el industrial extractivo (industria minera y petrolífera) y el industrial de transformación (envasado, embotellado, manipulación y transformación de materias primas y/o productos semielaborados…).
  • El sector terciario o de servicios: incluye todas las actividades que no producen una mercancía como tal, pero que se encargan de abastecer al mercado de bienes y servicios y que, por lo tanto, devienen necesarias y fundamentales para el correcto funcionamiento de la economía en general. Este sector incluye el comercio, las industrias hotelera y de restauración, el transporte, los servicios financieros, las comunicaciones, los servicios de educación, los servicios profesionales, las administraciones públicas...

Con rigor, los dos primeros sectores producen bienes tangibles y, por ello, se consideran sectores productivos; en cambio, el terciario se considera estrictamente un sector no productivo, puesto que no produce bienes tangibles pese a ser, sin embargo, de vital importancia para la construcción de una economía nacional sólida y fundamental en la estimación del PIB de cualquier país desarrollado (o en vías de desarrollo).

En España, y en concreto desde 1980 hasta la actualidad, se ha registrado una disminución progresiva de la contribución de la industria al empleo, un hecho al que cabría sumar la progresiva y creciente desocupación en el sector primario, experimentada de un modo constante desde la década de los 60 del pasado siglo XX y especialmente alentada durante lo que se conoce como la época del desarrollismo.

En el otro lado de la balanza, se halla la alta competitividad del sector servicios en España, no solo en lo que respecta al comercio interior sino también, y de un modo destacado, en lo concerniente a la inversión española en el exterior, especialmente en los sectores bancario, de distribución, transporte y logística, ingeniería, gestión y construcción de infraestructuras (aeropuertos, autopistas, etc.), aguas y residuos, en el sector hotelero, y los sectores de producción y distribución de energía (incluidas las energías renovables), seguros, telefonía, etc.

Los nuevos sectores de producción

Como decíamos, la espectacular evolución experimentada por las TIC en los últimos años ha propiciado la emancipación de ciertas actividades económicas con características y especificidades propias, que han terminado por cuajar y dar a luz a nuevos sectores productivos aparte del primario, secundario y terciario tradicionales:

  • El sector cuaternario o sector de la información: principalmente, este nuevo sector nace del I+D+i, de la investigación, el desarrollo y la innovación; unas actividades propias del sector secundario e industrial pero que, por su importancia estratégica y sus modos propios de producción, actualmente permiten hablar de ellas como un sector diferenciado del resto.
  • El sector quinario o quinto sector: en él se agrupan actividades tradicionalmente catalogadas como servicios, pero que con el tiempo han logrado ganar protagonismo y dotarse de formas y modelos productivos con carácter propio. Especialmente destacado ha sido el rol desempeñado por las industrias culturales y del entretenimiento, la educación o la sanidad.

Como vemos (y como avanzábamos al empezar), en cada sector productivo las características de la planificación y la gestión de la cadena de suministro presentan notables diferencias entre sí, diferencias que cualquier profesional que desempeñe su actividad directa o indirectamente relacionada con estos conceptos debe conocer y aprender a manejar. Para ello, recursos como el Máster en Supply Chain Management de EAE Business School pueden ser de inestimable ayuda; una inversión en formación y capacitación profesional altamente especializada, de reconocido prestigio internacional, que abre las puertas a un próspero futuro en uno de los desempeños que, actualmente, goza de una mayor demanda en el mercado laboral por parte de organizaciones y corporaciones de cualquier sector.

 

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