La motivación intrínseca y la extrínseca no son dos opciones entre las que elegir sino que el máximo valor y los mejores resultados de su aplicación se obtienen cuando se alcanza el equilibrio entre ambas, sin prescindir de ninguna. Esta sincronización es difícil de lograr ya que, durante años, se han trabajado ambas estrategias por separado dentro del entorno empresarial. Pero es hora de cambiar.

 

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Créditos fotográficos: istock Frank Peters

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Qué es la motivación intrínseca y en qué se diferencia de la extrínseca

Motivación intrínseca y extrínseca son dos maneras opuestas de motivar a la gente. Los factores motivacionales extrínsecos se basan en resortes que provienen del exterior del individuo, ajenos a sus pasiones y sentimientos, no ligados con los mecanismos de la autoestima personal. Algunos ejemplos de motivación extrínseca serían: dinero, descuentos, buenos coches, casas caras, vacaciones pagadas, entre otros. La motivación extrínseca es algo que llega desde fuera de uno mismo y que resulta necesario para obtener un nivel determinado de motivación o aumentar la que ya se tiene.

La motivación intrínseca es lo contrario. Coche de empresa, un nuevo teléfono móvil de última generación o aumentos de sueldo no motivan tanto como la alegría en el trabajo, el disfrutar haciendo lo que a uno realmente le gusta, el aprendizaje y todo ese grupo de factores que producen una emoción interna.

Es más común el quedar condicionados a actuar, sentir y ser motivados en términos de motivación extrínseca, un punto de vista bastante primario y que cada vez funciona peor. Sin embargo, la sociedad actual está llena de ejemplos que demuestran que la necesidad de motivación intrínseca no sólo es común a todas las personas, sino que va en aumento, como tendencia en gestión de recursos humanos.

Cuándo empezaron a separarse los caminos de la motivación intrínseca y de la extrínseca

La aplicación de técnicas de motivación extrínseca en el mundo laboral proviene de la primera década de 1900. Taylor abogó por el establecimiento de sistemas de compensación a los trabajadores, para evitar la pereza y la apatía, aumentando su rendimiento y sus niveles de productividad. La introducción de estas recompensas supuso un cambio y rápidamente fue aplicado como método por empresas de todos los sectores industriales.

No obstante, la competitividad de los mercados actuales y la guerra por el talento han terminado de desvelar lo que ya se había convertido en una realidad: la motivación intrínseca da mejores resultados. La clave está en:

  • Sus efectos se prolongan en el largo plazo.
  • Al aumento de la productividad que conlleva hay que unirle el del grado de compromiso de los trabajadores con la organización que es, quizás, su principal beneficio.
  • Es el arma más efectiva para la retención del talento, que es la fuente de ventaja competitiva actual más importante.

Hay muchas empresas que pueden ofrecer lo mismo: coche de empresa o bonos de descuento para usar en restaurantes y vacaciones; pero son muchas menos las que consiguen que sus empleados se sientan bien con lo que hacen, compartan los valores de la organización y fortalezcan, cada día, su compromiso con las metas corporativas. El fuuro está en la motivación intrínseca.

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