Operaciones de capitalización: la decisión y el momento

Los responsables de un negocio, a medida que avanzan en su proyecto empresarial, suelen preguntarse acerca de las operaciones de capitalización. Capitalizar una empresa no solo ocurre al principio. Todas las compañías, nuevas y más arraigadas, deben lidiar con problemas de capitalización. Especialmente cuando tiene éxito, ya que eso implica crecimiento y el crecimiento y, por tanto, requiere capital.

El capital, combinado con el flujo de caja, es el combustible financiero que utiliza el motor de su empresa para, por ejemplo:

  • Poder acceder a la compra de equipos y vehículos, o invertir en I + D.
  • Financiar el crecimiento mediante la compra de inventario, la contratación de empleados o la financiación de cuentas por cobrar, entre otros.
  • Proporcionar reservas para cubrir necesidades futuras.

 

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Las operaciones de capitalización son una de las formas de obtener ese capital y en la web de la Agencia Tributaria se ofrece información acerca de los rendimientos derivados.

Cuándo llevar a cabo operaciones de capitalización

Con cada compra que se realiza, una empresa debe decidir si capitalizarla como un activo fijo (y dejar que impacte en el balance general) o considerarla como gasto, con su consiguiente reflejo en el estado de resultados.

La capitalización implica «depreciar» o «amortizar» una porción del precio de compra de un activo a intervalos regulares durante un período de tiempo determinado.

El proceso de la mayoría de operaciones de capitalización consiste en registrar el coste de un activo al agregarlo al balance, que aumenta el valor de la empresa, y reduce su valor para la compañía durante toda su vida útil, en base a una serie de entradas de periodicidad diaria, mensual o anual.

La decisión de capitalizar un activo o no, se considera un asunto crítico para el negocio. El motivo es que podría influir en sus ganancias o pérdidas. Estos resultados, a su vez, pueden afectar el patrimonio neto de la empresa, su obligación tributaria y, potencialmente, los convenios de deuda, que son las ratios financieras requeridos por un prestamista.

Debido a que las operaciones de capitalización tienen un impacto tan grande en el valor de un negocio, se han establecido pautas que ayudan a diferenciar lo que se considera un activo fijo de lo que se entiende como un activo corriente. Para comprender esas pautas, primero debe entenderse la diferencia entre los dos tipos de activos:

  • Un activo fijo es un recurso a largo plazo utilizado en el día a día de un negocio, como propiedades, instalaciones. También se engloba en este grupo el equipo puesto que, por lo general, una compra nueva o de reemplazo supone un gasto importante para el negocio. Las claves que diferencian un activo fijo de uno que no lo es son que el activo debe tener una vida útil de un año o más y que debe ser productivo en las operaciones comerciales. Las inversiones tales como terrenos o edificios vacantes no se considerarían activos fijos porque actualmente no se utilizan para realizar negocios
  • Un activo corriente es un recurso que vencerá o será consumido por la empresa dentro del plazo de un año o durante el ciclo operativo normal del negocio, según el período de tiempo que sea mayor. Se denomina ciclo de operación normal al período de tiempo necesario para comprar y vender inventarios, incluida la recolección de pagos y el pago a los acreedores.

Una vez que se sabe cómo diferenciar los activos corrientes de los activos fijos del negocio, para cada activo fijo potencial comprado por la empresa habría que:

  • Averiguar el coste base de adquisición del activo fijo.
  • Agregar al precio base todos los costes relacionados con la garantía del activo.
  • Establecer una vida útil esperada para el activo fijo (en años o meses).
  • Dividir el coste total del activo fijo por el factor tiempo.
  • Depreciar la cantidad resultante en los libros.

Puede registrarse la depreciación anual o mensual, aunque suele ser preferible ceñirse al mes, ya que es un coste real del negocio y se necesita para mostrar la verdadera ganancia o pérdida mensual. Además, trabajar con esta periodicidad evita un ajuste importante a la hora de hacer la declaración de impuestos.

Créditos fotográficos: azur13 y gopixa

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