¿Qué es la organización empresarial y cómo aplicarla a mi empresa?

La organización empresarial es un factor muy importante que asegura el buen funcionamiento  de la organización, ya que ayuda a alcanzar los objetivos fijados en la empresa, mejora el uso de los medios de los que se dispone y la comunicación entre los distintos empleados, aumenta la eficiencia y la productividad y disminuye los costes. 

Por ello, entender este concepto y saber cómo diseñar la organización empresarial es esencial para ordenar, estructurar e integrar las unidades orgánicas y los recursos disponibles de una empresa, además de las responsabilidades de cada uno y las relaciones entre ellos. Si quieres saber más acerca de este proceso y cómo aplicarlo, ¡sigue leyendo!

¿Qué es la organización empresarial?

Dado que las empresas son organizaciones muy complejas que deben responder a muchas tareas distintas, para alcanzar las metas que se propongan es necesario establecer una estructura para sistematizar los trabajos y los recursos de la organización. Esto se consigue a través de grupos de tareas que responden a una jerarquización que facilita la coordinación entre departamentos y la vuelve lo más sencilla y eficaz posible. 

Así pues, en líneas generales podemos definir la organización empresarial como el orden de los recursos y las funciones necesarias para alcanzar los objetivos de una empresa.

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¿Cómo se aplica la organización empresarial?

Una vez aclarado el concepto de organización empresarial, el siguiente punto es entender cómo se puede implementar en una empresa real.  

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  1. El primer paso para ello es tener muy claros los objetivos de la empresa, así como su misión y visión. Al fijar unas metas, que tienen que ser realistas, y unos parámetros para cumplirlas, será más fácil entender qué tipo de profesionales y qué recursos necesitaremos para alcanzarlos. 
  2. En segundo lugar, tendremos que valorar los recursos con los que cuenta la empresa y definir si con ellos es posible alcanzar las metas propuestas o si por el contrario es necesario ajustar o cambiar alguno de sus componentes. 
  3. A partir de aquí será posible dividir la organización en diferentes secciones para optimizar sus tareas y sus funciones. El requisito imprescindible para hacerlo es que las tareas de esas secciones sean semejantes. Por ejemplo, la división puede ser:
    • Por funciones: esta es la división más utilizada, sobre todo por parte de las pymes, debido a lo sencillo que es implantarlas y a su fácil control. Se basa en la división de la empresa según sus departamentos, y su principal ventaja es un mayor provecho de las habilidades técnicas de los trabajadores. 
    • Por productos: la organización empresarial por productos es habitual en aquellas organizaciones que ofrecen productos o servicios muy variados y diferentes. Por lo tanto, lo más sencillo es organizarse en base a cada una de las líneas de productos y servicios que se ofertan. 
    • Por clientes: las empresas que sirven a diferentes tipos de clientes (mayoristas, minoristas, institucionales, etc) suelen optar por este tipo de organización, que consiste en una división según las características propias de cada segmento. 
    • Por proyectos: este tipo de organización empresarial se basa en agrupar la actividad de la empresa según las características de un proyecto y las herramientas necesarias para llevarlo a cabo. En este tipo de esquema, el director de cada proyecto tiene máxima autoridad en todo lo relacionado con su ejecución. 
  1. Una vez que la empresa ha realizado la división entre las diversas secciones, el último paso es el de establecer las relaciones jerárquicas entre ellos para facilitar la coordinación. Lo ideal es, además, organizar un organigrama en el que aparezca la estructura general de la empresa para que todos los trabajadores la conozcan.
  2. Por último, será necesario organizar las tareas. Para ello hay que crear un listado con las actividades hay que llevar a cabo y fijar cuáles son los trabajos prioritarios. Solo entonces podrán empezar a trabajar los empleados de cada sección

Sin embargo, el trabajo no acaba una vez implementada la organización empresarial. El mercado está en constante cambio, al igual que la tecnología o las condiciones internas de una empresa, por lo que debes estar preparado para cualquier adaptación. Por otro lado, es imprescindible que controles los gastos; parecerá muy obvio, pero es necesario no gastar más de lo que se ingresa, por lo que debes seguir un riguroso control de las cuentas con costes y ganancias.

En definitiva, la organización empresarial no surge de la nada, es un arduo trabajo previo para que un negocio vaya por el buen camino sin dejar nada al azar. 

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