¿Expandir el negocio y llegar a nuevos mercados? ¿Aumentar la productividad? ¿Lograr mayores beneficios? Si éstos son algunos de tus objetivos, puede que necesites llevar a cabo un análisis de procesos.

Al fin y al cabo, el éxito podría resumirse en tener la mercancía adecuada, en la cantidad idónea, en el momento y lugar oportunos. Pero, para lograrlo hay que aplicar diferentes estrategias, las que ayudarán a mejorar los procesos y optimizar la logística de las operaciones. ¿Ya sabes qué tipos de análisis de procesos puedes empezar a aplicar?

 

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Análisis de procesos: mejorando resultados de forma visible

El análisis de procesos requiere de información. El estudio de los datos en profundidad permite:

  • Detectar ineficiencias.
  • Identificar áreas donde es posible ganar en ajuste.
  • Exportar mejores prácticas de unos a otros procesos.

Para poder trabajar con datos no basta con recopilarlos, hay que esforzarse por asegurar su calidad. Consistencia, exactitud, actualización o integridad son atributos exigibles a la información que se empleará para nutrir el análisis de procesos.

Así, los responsables de este ejercicio de evaluación tendrán que:

  1. Emplear los métodos de recogida de información más efectivos: entre las metodologías de investigación más extendidas se encuentran las entrevistas con los trabajadores, los cuestionarios a clientes o el uso de retroalimentación de transacciones anteriores. Mediante la recolección de información relativa al proceso de negocio desde el punto de venta hasta el punto en que los clientes hicieron sus pagos, todas las cuestiones relativas a quién hace qué, cuándo y porqué, pueden resultar suficientes para elaborar un mapa de procesos muy completo. Las nuevas herramientas tecnológicas facilitan una mayor exhaustividad, al completar esta información con los datos recogidos de forma automática y en tiempo real de transacciones y operaciones, de fuentes internas y externas.
  2. Definir una estrategia de calidad de datos: que, no sólo se aplicará a la información tenida en cuenta para el análisis de procesos, sino que extenderá sus beneficios al trabajo con datos de la organización en el presente y futuro, siempre que se acompañe de la elección tecnológica adecuada y de una gestión del cambio que haga posible la transición cultural a un modelo donde se entienda la importancia de disponer de datos limpios para la confiabilidad en los sistemas de información de la empresa.

Llegados a este punto, para poner en marcha el análisis de procesos podrá escogerse entre diferentes alternativas:

  • Cuadro de mando integral: también conocido como balanced scorecard, este método permite llevar a cabo el proceso analítico atendiendo a cuatro perspectivas: negocio interno, plano financiero, cliente y aprendizaje y desarrollo.
  • Six Sigma: esta metodología que parte de la definición y medición de los procesos, para terminar mejorándolos y estableciendo un sistema de control tras su análisis ayuda a identificar los problemas o aspectos susceptibles de mejora y corregirlos de raíz.
  • Deming: catorce puntos diferentes guían a quienes realizan el análisis de procesos por el camino que les conducirá a extraer las conclusiones más acertadas, las que les permitirán implementar los cambios más acertados que optimizarán la logística de las operaciones en la cadena de suministro.

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