No es la primera vez que Internet de las Cosas (IdC) centra nuestra atención, y podemos asegurar que no será la última. Todo lo contrario: como hemos apuntado en otras ocasiones, el desarrollo del IdC se halla en un momento absolutamente incipiente, por lo que en los meses (y los años) venideros dará mucho de qué hablar.

Por el momento, nos seguimos centrando en algunas de las posibilidades que apuntan los expertos y en algunas soluciones que, según las previsiones, no tardaremos en introducir en las operaciones más cotidianas, en este caso aplicadas a la logística y el transporte (y, en concreto, a la mejora de la seguridad vial).

Internet de las cosas

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Internet de las Cosas: hacia la tasa nula de accidentes viarios

La irrupción de Internet de las Cosas en nuestras vidas representará una revolución casi sin precedentes, tal como afirman los especialistas. Ya hemos apuntado en otros posts que algunos incluso se atreven a afirmar que la llegada del IdC será comparable al escenario dispuesto por la primera y la segunda Revolución Industrial, transformando para siempre los parámetros que guían no solo los hábitos de uso y consumo del público en general, sino también (y muy especialmente) la escena productiva y empresarial.

Uno de estos primeros avances que nos llegan de la mano de Internet de las Cosas es el anunciado hace unos meses por los responsables de los departamentos de desarrollo e innovación tecnológica de General Motors: un vehículo conectado que permitiría, entre otros asuntos, disponer de información actualizada sobre el estado de las vías, recabar datos procedentes de distintos nódulos de información ubicados en las mismas carreteras y conectarse con otros vehículos para informar o ser informados de comportamientos, situaciones u otros riesgos que pusieran en peligro a los conductores.

Parece cosa del futuro pero, en realidad, no lo es de ningún modo; según estos mismos responsables, los primeros vehículos equipados con estos dispositivos podrían salir a la venta en menos de 2 años, en concreto en 2017.

Lo más probable es que los primeros vehículos dotados con esta tecnología tengan precios elevados, y que estén destinados a un uso particular o no comercial, como sucede a menudo con este tipo de avances. No obstante, es innegable que, en lo que al IdC se refiere, la apuesta por el desarrollo de soluciones para la industria encabeza la investigación, y que en cualquier caso no tardaremos mucho tiempo en asistir a la presentación de soluciones basadas en Internet de las Cosas para mejorar la seguridad vial orientadas a un uso profesional.

El objetivo de esta nueva generación de vehículos inteligentes es, en palabras de los desarrolladores, evidente: mejorar la seguridad con un objetivo muy claro, llegar a una tasa de accidentes cercana al cero, o prácticamente nula. Sin duda una gran noticia que no solo mejorará las condiciones en las que se realizan los transportes por carretera, sino que redundaría, a su vez, en un abaratamiento de los costes de mantenimiento y reparación de los vehículos, y de las primas de seguros (profesionales principalmente, pero a la larga también para particulares).

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