El conocimiento de las distintos métodos de producción industrial es imprescindible a la hora de valorar las ventajas y desventajas de cada uno; acción necesaria de cara a la planificación y optimización de procesos. Si bien en algunos casos las circunstancias de mercado no hacen posible esta elección, siempre es conveniente ampliar la perspectiva mediante la formación necesaria para poder adquirir una visión global más completa que resultará decisiva en la toma de decisiones.


Métodos de producción industrial: modalidades

Los métodos de producción industrial pueden clasificarse en dos grandes grupos:

  •  La producción continua o en serie: con más de un siglo de rodaje, esta modalidad de organización de la producción se basa en la distribución de tareas. Cada trabajador de la cadena se responsabilizará de ejecutar una función específica, para la que generalmente requerirá la ayuda de maquinaria. La principal característica de esta modalidad es que la producción no se detiene, es eficiente y de alto volumen, pudiendo responder a una demanda estable. Los procesos se encuentran altamente automatizados y ello permite la contratación de mano de obra especializada y poco cualificada.
  •  La producción intermitente: se da cuando bien por razones de demanda, bien por motivos económicos inherentes a la propia empresa, no es posible mantener un flujo de fabricación de producto continuo, por lo que la producción se orienta a los procesos y se realiza bajo pedido o por lotes. Los procesos se flexibilizan aunque ello requiere la utilización de mano de obra cualificada.

Ventajas y desventajas de los distintos métodos de producción industrial

Producción continua:

Entre las principales ventajas de este método de producción industrial se encuentran:

  •  Especialización del personal que minimiza errores, aumenta el rendimiento y reduce costes de formación.
  •  Velocidad del ciclo de fabricación.
  •  Simplicidad de las tareas de planificación, gestión y control.
  •  Optimización de instalaciones.
  •  Ajuste de costes.

Las desventajas más importantes de la producción continua son:

  •  La falta de flexibilidad.
  •  El coste de instalación.
  •  La criticidad de la intervención humana que puede causar ratrasos.

Producción intermitente:

Sus principales ventajas respecto a la opción continua son:

  •  Flexibilidad.
  •  Minimización de stocks.

Aunque, cuenta con importantes inconvenientes como:

  •  Complicaciones administrativas y de gestión.
  •  Aumento de costes.
  •  Dificultades a la hora de llevar a cabo la selección de personal.
  •  Disminución de la velocidad del ciclo de fabricación en comparación con la que puede alcanzarse en una producción continua.


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