¿Qué sucede cuando una brecha de seguridad permite que se filtren los datos personales y financieros de los clientes de una compañía? ¿Cómo hay que actuar cuando uno de los socios de un proveedor no cumplen con los principios de respeto al medio ambiente por los que se rige la empresa?

 

Créditos fotográficos: Pixfly

No se trata sólo de una cuestión de cumplimiento. La monitorización de proveedores es la única forma de minimizar el riesgo y poder seguir desarrollando el negocio. Hay mucho en juego.

 

El eslabón más débil de la cadena necesita monitorización

Hoy día, las cadenas de suministro globales están en el punto de mira de los consumidores, que no quieren apoyar organizaciones cuyas acciones no van en línea con sus principios, no están dispuestos a seguir vinculados a una red donde se aceptan las prácticas poco éticas ni seguir consumiendo una marca que no prioriza la sostenibilidad en sus políticas internas.

 

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Pero, cuando la cadena crece y se globaliza, la estructura interna empieza a aumentar de densidad y eso complica la gestión. En estos casos, la visibilidad es la única opción.

Cuando se puede adquirir una visión de extremo a extremo de la cadena de suministro, se pueden sujetar a monitorización todos los procesos y operaciones en marcha.

La monitorización de proveedores permite:

  • Identificar todas esas prácticas que no se ajustan a los estándares de la marca.
  • Detectar a tiempo las primeras señales que alertan de un cambio de tendencia que podría suponer un desajuste con las políticas internas o el incumplimiento de alguna norma de la legislación aplicable.
  • Elaborar una respuesta puntual y efectiva, que corte de raíz cualquier acción que no se alinee con los principios y valores de la compañía o que, directamente, vaya en contra de lo que dicta la ley.

 

Sin embargo, no hay que subestimar la complejidad de la tarea. A medida que el negocio crece, se van sumando socios y proveedores a la red. Esta network no deja de ampliarse, puesto que, a su vez, cada uno de estos actores principales cuenta con sus propios partners. ¿Cuántos ejecutivos toman decisiones al final del día? ¿Cómo tener la certeza de que todas son las adecuadas, las más éticas y las únicas legalmente aceptables?

La solución es la monitorización, que debe ser exhaustiva y, para ello, necesariamente ha de apoyarse en la tecnología.

Las soluciones tecnológicas actuales permiten a los responsables de la cadena de suministro llevar a cabo un completo proceso de monitorización, en el que se pueden diferenciar tres etapas:

  1. Identificación: facilita la tarea de elegir a los proveedores más responsables y mejor alineados con la visión de la compañía.
  2. Validación: una vez se ha encontrado a los candidatos a proveedor, es momento de verificar si realmente interesa asociarse con ellos o no. Datos procedentes de redes sociales, valoraciones de sus productos en páginas web, listados publicados por organismos oficiales, información procedente de estadísticas… todos estos datos, estructurados y no estructurados, facilitarán un proceso de análisis que determine la idoneidad de cada proveedor.
  3. Evaluación: una vez se establezca el acuerdo con una compañía, se someterá a este proveedor a un ciclo continuo de scoring, que permitirá que todas sus acciones, decisiones e incluso comunicaciones puedan ser evaluadas.

 

La retroalimentación es el paso siguiente en este ciclo de mejora continua que propicia la monitorización y que resulta el mejor seguro para cualquier cadena de suministro global.

 

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