El trincaje, esencial en el transporte de cargas y mercancía

El transporte de cargas es una operación delicada que requiere de mucha precisión y de una gran planificación previa ya que se pone en juego la integridad de nuestros productos. Por eso, las mercancías se aseguran y amarran dentro de los vehículos que las transportan desde hace siglos. A esta operación se la conoce hoy como trincaje, y es una parte cada vez más importante para las empresas del sector logístico. ¿Quieres saber por qué? Te lo explicamos en este post. 

¿Qué es el trincaje y para qué sirve?

El trincaje es la sujeción de la carga, es decir, la acción necesaria para inmovilizar todo tipo de mercancías: materiales, contenedores, bultos, máquinas…para que puedan ser transportadas de forma segura en el medio de transporte pertinente y entregadas al destinatario/cliente en perfecto estado, sin que sufran daños por golpes, vuelcos, rozaduras o desplazamientos.

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Por otra parte, el trincaje sirve también para mejorar la seguridad de los propios medios de transporte (aviones de carga, barcos, camiones, trenes…) y de las personas que operan en ellos. Su importancia es tal que la mayoría de seguros de transporte no contemplan la cobertura de un siniestro si las mercancías viajaban sin amarre o con uno deficiente.

Por norma general, es el cargador quién tiene la responsabilidad de estibar y sujetar la carga, salvo que estas operaciones hayan sido expresamente contratadas al operador logístico. También el cargador debe preparar las mercancías en envases y embalajes adecuados para el modo de transporte y el medio de transporte que se vayan a utilizar.

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Factores a tener en cuenta para un trincaje óptimo

Como puedes ver, el trincaje va unido a las operaciones de carga y estiba y es una parte fundamental del proceso de transporte de las mercancías, por lo que requiere un estudio previo, preciso y detallado, que tenga en cuenta los siguientes aspectos: 

  • El tipo de carga que se va a transportar: la forma, el estado (líquido, sólido, gaseoso) el tamaño, el peso, la fragilidad y la peligrosidad, el ángulo de amarre, los valores de aceleración, los factores de fricción y la normativa legal. Además, se tendrá en cuenta si las mercancías necesitan ir en remolques o al descubierto y, por tanto, protegidas contras la lluvia, el viento y otros factores ambientales. 
  • El vehículo en el que viajará la mercancía: dependiendo del tipo de transporte en el que se desplace la carga, el traqueteo será mayor o menor, al igual que el movimiento. Por otra parte, es necesario estudiar las características particulares de cada vehículo para poder respetar las cargas máximas permitidas, así como el centro de gravedad y el equilibrio. La velocidad del vehículo, especialmente en aquellos que viajan por carretera, debe ajustarse a las dimensiones de la carga. 

Combinando estos dos aspectos se podrá decidir el tipo de amarre óptimo, ya sean cintas, amarres, maderas, flejes, cables de acero, air bags, anilladas, placas de amarre… así como la fuerza de apriete. De esta forma, se garantizará la seguridad de lar mercancías y de los profesionales que se desplazan con ellas. 

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