Planificación estratégica: objetivos cualitativos y cuantitativos

Planificación estratégica empresarial

En la planificación de cualquier estrategia empresarial, una de las tareas principales a llevar a cabo es el establecimiento de objetivos cualitativos y cuantitativos. Una tarea altamente crítica y con un impacto de gran alcance, ya que de estos objetivos dependerá el conjunto de acciones que se deban concretar para alcanzarlos, determinarán los indicadores KPI que deban implementarse para monitorizar el desempeño de procesos y actividades clave, e influirán de un modo también determinante en el éxito o el fracaso de la misión y la visión empresariales que se hayan definido previamente.

¿Qué es un plan estratégico y por qué es necesario?

El plan estratégico es lo más parecido a una hoja de ruta para lanzar y hacer crecer a la organización. En esta planificación, el proceso tan importante como su resultado o, quizás, incluso más importante.

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La planificación estratégica sirve a distintos propósitos:

  • Alinea a los grupos de interés en torno a prioridades estratégicas.
  • Sirve para comunicar las metas, estrategias y programas.
  • Involucra, motiva y retiene audiencias internas.

¿Cuáles son los componentes clave de un plan estratégico?

  1. Resumen ejecutivo
  2. Misión y visión
  3. Análisis ambiental / FODA
  4. Objetivos, prioridades y estrategias
  5. Componentes adicionales: plan financiero, evaluación, personal / plan operativo

Proceso de planificación estratégica paso a paso

Las empresas más grandes del mundo tienen una cosa en común: la visión. El proceso para lograr esa visión se llama planificación estratégica. Incluso las empresas más pequeñas tienen que participar en algún nivel de planificación estratégica si quieren crear un modelo de negocios duradero y que funcione.

La planificación estratégica es una parte crucial del futuro de cualquier negocio y puede llevarse a cabo siguiendo estos cuatro pasos (aplicables a cualquier empresa, independientemente de la industria en la que se encuentre):

Análisis del entorno

El análisis del entorno es el proceso de recopilación, organización y análisis de información. Además, es un proceso que encuesta y analiza datos relevantes para identificar oportunidades y amenazas.

Aquí el objetivo es obtener una comprensión clara del panorama actual de la industria para informar mejor las decisiones futuras y lograr su visión a largo plazo.

La forma en que una empresa realiza este proceso depende de muchos factores, incluidos los objetivos y el tamaño. Dependiendo de los objetivos de una empresa, esto puede implicar la recopilación de datos internos y / o externos. Por ejemplo, si una de las metas principales de la empresa es mejorar la cultura general y la comunicación interna, es posible que se desee explorar cómo otras empresas lo han logrado. Al identificar los procesos existentes, los desafíos y las posibles soluciones, se puede comenzar a formular una estrategia que dé sus frutos.

Formulación de la estrategia

En base a la información recopilada durante el análisis del entorno y teniendo también en cuenta lo que ha funcionado bien para la empresa hasta la fecha se puede iniciar la formulación de la estrategia empresarial, priorizando los objetivos clave. Es también un momento importante para identificar qué recursos internos y / o financiamiento se tienen a disposición de negocio, así como qué recursos pueden necesitarse.

Al final de este proceso, habrá una lista de metas y objetivos medibles y una serie de pasos diseñados para lograr cada uno. En pocas palabras, la formulación de la estrategia es el proceso que utiliza una organización para alcanzar el curso de acción más apropiado y plausible para alcanzar sus metas.

Implementación de la estrategia

La parte más importante de la implementación de una estrategia puede ser comunicarla claramente para empezar. Toda la empresa debe participar y conocer la visión a largo plazo de la empresa. Cada individuo debe comprender cómo su papel contribuye a una visión más amplia.

Una vez que todos en la organización, y en particular, las partes interesadas y los propietarios de elementos de acción específicos, estén alineados, es hora de dar inicio a la acción. Todos los pasos descritos durante el proceso de formulación de la estrategia deben ponerse en marcha durante la etapa de implementación.

Evaluación de la estrategia

Cada organización debe luchar por la mejora continua, por lo que parte del proceso de planificación estratégica requerirá monitorizar y ajustar según sea necesario.

Al implementar puntos de control en el plan general, los líderes empresariales pueden identificar qué funciona y qué no, y actuar en consecuencia. La evaluación de la estrategia implica establecer y ajustar puntos de referencia según sea necesario, recopilar comentarios y medir el rendimiento. Los resultados de la evaluación de la estrategia pueden ayudar a establecer mejores prácticas e informar estrategias futuras.

Gestionar adecuadamente este proceso de cuatro pasos es crítico para liderar un negocio exitoso

Planificación estratégica objetivos

La fijación de objetivos es, pues, una cuestión de suma relevancia en la planificación estratégica de una organización (una operación que en conjunto y por sí misma ya tiene una gran trascendencia). Por ello, no debe tomarse en absoluto a la ligera, algo que equivale a conocer con detalle y de un modo integral el estado actual de la compañía, a analizar sus potencialidades, capacidades y posibilidades reales, y en última instancia a detallar adecuadamente, en función de todo ello, las metas y los fines que sea posible alcanzar minimizando riesgos y maximizando beneficios.

Objetivos cualitativos

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Objetivos cualitativos: establecimiento y monitorización

No hay que ser ningún experto en la materia para darse cuenta de las dificultades y las exigencias que entraña el establecimiento de objetivos, especialmente los de tipo cualitativo. Los motivos son evidentes: formular un objetivo cuantitativo, justificarlo y explicarlo es mucho más sencillo que hacerlo con los de naturaleza cualitativa, así como también resulta mucho más simple establecer los indicadores calve de desempeño (KPI) que sirvan para evaluarlo.

Frecuentemente se cae en el error de considerar que los objetivos cualitativos no pueden ser evaluados con objetividad porque no se prestan a una medición con parámetros objetivos.

Cuestiones como la satisfacción del cliente, con una importancia tan vital como la que reviste este asunto, se han considerado tradicionalmente y en muchos casos como objetivos de este tipo y, por ende, cuestiones no sujetas a medición. O al menos no a una medición con criterios que permitan una evaluación objetiva de la consecución de la meta establecida.

Planificación estatégica empresarial

Si a ello le sumamos lo que resume con tanto acierto la conocida máxima «lo que no se puede medir, no se puede controlar», obtenemos como resultado el convencimiento de que aspectos como la satisfacción del cliente no se pueden medir ni, por lo tanto, controlar. Como decíamos, un error que con frecuencia deviene la antesala de perjuicios mayores para el correcto desarrollo de la estrategia corporativa.

Es preciso insistir, pues, en que todo objetivo se presta a medición; en caso contrario no nos hallaríamos ante un verdadero objetivo y, por tanto, debería ser descartado de cualquier consideración estratégica.

Planificación estratégica ejemplos

Para su correcta medición se deben establecer indicadores de su misma condición, es decir, de tipo cualitativo, que en el ejemplo que nos ocupa podrían ser las conclusiones extraídas de encuestas realizadas entre clientes, la observación de los resultados de reportes facilitados por el servicio de atención al consumidor o cualquier otro que, a modo de tendencia o sensación generalizada no contenga valores de tipo cuantitativo.

Es preciso, no obstante, que estos indicadores se combinen con otros KPIs cuantitativos que refuercen su cometido, eso sí, sin arrebatarles el papel protagonista en la evaluación de los objetivos a los que responden. Por ejemplo, cantidad de llamadas, demandas o quejas recibidas por parte de clientes, número de tiques de incidencia o conflicto resueltos satisfactoriamente… todo aquello que, de un modo complementario, ayude a confirmar lo que marcan los indicadores cualitativos.

Ya advertíamos desde el principio que no se trata de un asunto sencillo, sino altamente complejo que requiere análisis y conocimiento detallados de la operaciones que se llevan a cabo en el sí de la organización. Una cuestión que atiende de un modo conciso pero fecundo la guía Aprende a crear la estrategia de operaciones perfecta, un recurso formativo imprescindible y completamente gratuito.

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