Política de producto: tu singularidad en juego

La política de producto es un arma de persuasión que entra en la mente del consumidor potencial y trabaja su perspectiva, hasta termina convirtiéndole en cliente, si tiene éxito. Es una cuestión de diferenciación, una característica de los productos en línea infravalorada.

Al concentrarse en crear un producto diferenciado, la empresa puede dirigirse a un público específico que esté dispuesto a pagar un precio superior por las características en las que se está enfocando.

 

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Sin embargo, crear un producto único no es una forma segura de crear un producto diferenciado que tenga éxito. De hecho, existen muchas dificultades para tratar de definir una política de producto único.

 

¿En qué consiste una estrategia de diferenciación?

La estrategia de diferenciación es uno de los puntos clave de cualquier política de producto. Se orienta a lograr que la empresa cree un producto único, en comparación con otros en el mercado. Básicamente hay dos tipos de ventaja competitiva, liderazgo en costes o diferenciación:

  • El liderazgo de costes es donde se proporciona el producto de menor coste en el mercado.
  • La diferenciación es donde se crea un producto único y, por lo tanto, pueden cobrarse precios más altos.

La estrategia de diferenciación funciona cuando se logra crear algo único que el mercado valora altamente y el coste de proporcionar esa singularidad es sostenible. Está claro que no se trata solo del producto en sí.

Lo primero que la política de producto debe tener en cuenta es que la singularidad es mucho más que el producto mismo. Hay muchos aspectos que afectan a esta cualidad, como:

  • La forma en que se comercializa el producto.
  • Cómo se trata con los clientes.
  • La efectividad del marketing.
  • La calidad del servicio al cliente.
  • La interoperabilidad, las actualizaciones futuras o el mantenimiento continuo.

Se trata de fuentes de singularidad que, en realidad, no tienen directamente que ver con el producto en sí. Podría comercializarse exactamente el mismo producto que algún competidor, pero, al ofrecerlo una forma única y diferenciada con un mejor servicio al cliente, sería posible cobrar un precio superior.

Cómo diseñar una política de producto para ser único

Al pensar en la singularidad nos vienen a la cabeza miles de posibilidades, aunque, en la práctica, todas se reducen a dos. Existen, básicamente, dos formas de crear un producto único:

  1. Centrarse en conseguir que ciertas características existentes sean más diferenciadas. Esto no necesariamente tienen que ser cualidades físicas del producto, sino que podría tratarse de un enfoque innovador del servicio al cliente, que puede lograrse al invertir en personal de soporte adicional, vídeos de capacitación, tutoriales y documentación, por ejemplo. El punto importante aquí es encontrar la manera de potenciar la singularidad de las cualidades existentes.
  2. Reconfigurar las actividades de valor para impulsar la singularidad y su percepción por parte del público. Por ejemplo, si entre las técnicas de adquisición de clientes se encuentra el marketing de contenidos, podría reconfigurarse el contenido de soporte al cliente para que esa adquisición derivase en lealtad del cliente a través de descargables que aportasen un valor añadido especial y una variedad de otros contenidos de utilidad real para el cliente o usuario.

 

La política de producto puede conseguir que una marca sea reconocida en cada uno de sus lanzamientos, que sus ofertas sean siempre escogidas prioritariamente y que se diferencie de la competencia, por dura que esta sea.

 

Créditos fotográficos: Jirapong Manustrong y natasaadzic

 

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